26/02/2005
El Laúd

"Este soy yo, un laúd."
Mientras, ella acariciaba con dedos temblorosos las cuerdas agonizantes.
Despacio, varios pétalos de sonidos etéreos surgieron del interior,
hacia arriba,
como terciopelo.
"Esta es mi canción," dijo el laúd.
La canción seguía suspendida entre sus manos.
"... Y sin embargo, no sabe que voy a morir."
Morir... ¿por qué? ¿Qué razón tendrías para morir,
cuando tu alma se encuentra en manos como esas..?
"Morir... para al fin vivir, porque ellas me dieron cuanto necesitaba;
me dieron el aliento; me hicieron conocer el amor;
a través de ellas pude entender un poema.
Morir... porque vivo cautivo en una caja...
Morir... porque es lo que en realidad siempre deseé"
Morir... ¿porque no eres feliz? Morir... ¿porque la vida no es la verdad?
"Ay, hijo mío... cuando una melodía se transforma en perfección,
y esta perfección se transforma en ángeles,
y los ángeles susurran
aquello que sólo una canción puede comprender...
Me doy cuenta de que llegó el momento, que todavía no estoy preparado,
o estándolo, no soy consciente de ello,
o siéndolo, no lo estoy.
Sus manos son el viento que abraza mi alma;
sus dedos, lo que me empuja fuera de mí;
ella es el ave que me habla de libertad;
mi canción entonces no es mía, sinó suya."
Sus manos se quedaron quietas por un momento. Las cuerdas no ofrecían sonido alguno.
Lo intentó de nuevo, y una vez más,
y, sorprendida,
se quedó mirando al silencioso laúd.
Tan sólo había madera en sus manos. El alma se había ido.
La prisión había sido destruída.
Y la libertad se abrió camino.
05:35 Anotado en Literatura, Poesía | Permalink | Comentarios (0) | Email esto | Tags: Poesía



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