27/02/2005
Luna

Luna de cristal, mis enmohecidos ojos todavía perciben el alma sedienta que se esconde en tí. A pesar del tiempo, de las telarañas que nublan mi corazón, se me engrandecen las pupilas como para atisbar aquello que antes se me ofrecía tan nítidamente. Ahora las luciérnagas piden permiso para pasar, temiendo que las envidie, que las tome entre mis manos y las lance al vacío, esas perlas brillantes de la noche sin recuerdos viven.
Mis ojos.... todavía pueden ver la luna. Damas luminosas, no creáis que mis ojos cerrados ya han olvidado lo que una vez vieron, los pinceles del cielo, tiñendo de amor el agua del manantial. Sabed que en la oscuridad del cieno se perciben los colores que el día esconde, que aunque el tiempo pasa, el recuerdo perdura, esos colores que he vivido, clarosurcos de mi historia, mezclas y tonos ambiguos, que vuestra luz no puede eclipsar. Dejadme recordar. Dejadme la luna mirar. La luna de cristal, serena partícipe de mi soledad, enraizada en mis recuerdos primeros de paisajes increíbles, donde el mar abrazaba al arena, donde no había mar, donde lo hubo, donde lo habrá. Mi luna de cristal, recuerdo tu rostro en la negrura del lodazal y en las calles sin electricidad.
Reflejos sobre el mar que ahora son recuerdos de momentos inmóviles, recuerdos estáticos, de imágenes quietas, aquellos colores que ahora veo reflejados en la luna, allí arriba, esta noche. Una luna de cristal.
Mis ojos.... todavía pueden ver la luna. Damas luminosas, no creáis que mis ojos cerrados ya han olvidado lo que una vez vieron, los pinceles del cielo, tiñendo de amor el agua del manantial. Sabed que en la oscuridad del cieno se perciben los colores que el día esconde, que aunque el tiempo pasa, el recuerdo perdura, esos colores que he vivido, clarosurcos de mi historia, mezclas y tonos ambiguos, que vuestra luz no puede eclipsar. Dejadme recordar. Dejadme la luna mirar. La luna de cristal, serena partícipe de mi soledad, enraizada en mis recuerdos primeros de paisajes increíbles, donde el mar abrazaba al arena, donde no había mar, donde lo hubo, donde lo habrá. Mi luna de cristal, recuerdo tu rostro en la negrura del lodazal y en las calles sin electricidad.
Reflejos sobre el mar que ahora son recuerdos de momentos inmóviles, recuerdos estáticos, de imágenes quietas, aquellos colores que ahora veo reflejados en la luna, allí arriba, esta noche. Una luna de cristal.
01:45 Anotado en Literatura, Poesía | Permalink | Comentarios (1) | Email esto | Tags: Blogs en Español



Comentarios
Hola.
Muchas gracias por visitar mi blog, me alegro de que puedas er todos los álbumes, pero un amigo y yo no podemos, mientras que tú y uan compañera de trabajo sí... Ya no entiendo nada.
Por cierto, muy interesante tu blog, le echaré un vistazo más en profundidad en cuanto me dejen...
M@k
Anotado por: Mak | 28/02/2005
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