« 2005-02 | Página de inicio | 2005-04 »

20/03/2005

Camino

medium_large_leavetaking.jpg


Me he sumido en tus estrellas,
en el polvo del desierto,
viajando sin fin por tus deseos;
caminos olvidados, reencontrados,
en aquellas noches de dunas frías,
de almas cálidas,
tan cálidas como ese corazón que bajo mis pies palpita.
Las gentes seguían mis pasos, mientras los míos luchaban
con los huecos de la arena,
mis propias dudas,
el eterno puzzle de la vida,
andando, sintiendo el viento entrar por mis venas,
susurrándome un canto apenas perceptible.

Te he seguido, camino.
Tus huellas parecían enredarse en las voces.
A veces creía que te habías perdido,
camino.

Y mientras unas manos suaves cerraban mis ojos,
yo te veía,
auscultando el pensamiento de mis noches agitadas.
De las sombras inmóviles que yacían hasta la madrugada.

Te seguí, a través de esas dunas suaves, del sol de mediodía,
hasta llegar al mar,
donde la espuma lanzaba sus perlas tan lejos como el faro de otras vidas,
tan lejos que perdí el destino,
recobré mi presente,
y me embriagué de él.

Y ahora te he recorrido,
conociéndote en tu senda que va hacia arriba,
amparándote en la que va hacia abajo,
ese camino mío,
lento, difícil,
ese camino mío...
que es tuyo,
latido de la vida.

23:45 Anotado en Literatura , Poesía | Permalink | Comentarios (8) | Enviar a Email

16/03/2005

A mi oído...



El amor que no mata...
El amor que no hiere....

La última palabra, rebosando jazmín.
Si quieres, te la digo, te la digo al oído,
suavemente.

Dime cómo es ese amor.
Cómo vive y muere.
Cómo hace soñar la realidad,
vivir los sueños.

Dime cómo se alza en la mañana
contra destinos inciertos,
cómo lame las lágrimas sin miedos.

Dime cómo se acuesta,
con qué moja sus pies.
¿Es con lluvia fina? ¿Con rocío? ¿Con qué...?

El amor que no mata, muere.
El amor que no hiere, no siente.

Solitario veo el alba como un jardín flotante de libertad.
Cierro mis ojos y entonces veo
ese amor muerto,
insensible.

Esa falta de amor que tú quisiste
para seguir viviendo,
para seguir remando
sin viento.

18:35 Anotado en Literatura , Poesía | Permalink | Comentarios (6) | Enviar a Email

15/03/2005

Desde arriba

medium_fresco_1.jpg

crisnash

Nada y todo parece venir de tu silencio;
Sumida estoy en el aire de tu cielo.
En mi recuerdo ya no hay recuerdos
y tu vida, toda entera,
la llevo en este destierro.

Sufro, al mirar desde arriba
los caminos sedientos,
las noches lúgubres
de tristes sueños,
donde la brisa del mar
no llega a ninguna sirena,
a ningún barco que espera
en las tabernas...

17:35 Anotado en Literatura , Poesía | Permalink | Comentarios (5) | Enviar a Email

14/03/2005

El buscador de la verdad. A Hypatia


Las palabras cayeron de tus manos cuando crucé el umbral de tu vida. Apenas podía darme cuenta: Estaba en otro mundo, viviendo lo que mis sueños nunca me dijeron, sumida en voces y nombres, entre gritos y susurros que no habían perecido, que vivían bajo nuestros pies, en cuevas perdidas, laberintos donde el viento reposa y espera. Aquél día supe porqué había perdido parte de mi alma, una vez. Supe que los rostros volvían a mirarme, con nombres que tan sólo se pronuncian en libros y mentes repletas de historia. Bajo el mar, las estrellas seguían brillando, mientras en mi rostro la sonrisa constrastaba con tu serio mirar. ¿Qué habías encontrado? ¿Qué viste a través de mi alma? El buscador de la verdad, caminando cabizbajo por pasillos eternos, se había parado a mirar.
Mirar: tocar con la mirada un corazón que volvió a latir como antes lo hizo el de una mujer, en este mismo sitio, entre columnas de mármol, papiros y hojas de laurel...

Más tarde me llevarías por los mismos caminos, por el tumulto nostálgico del atardecer. Sin prisas me dijiste quién era. Sorprendida te inquirí "cómo lo sabias". Tu mano se alzó, ondeando al aire. Lo sabías. Y tú ibas a ser mi maestro, como de ella lo fúe él, y casi moriría como aquella mujer. Casi sufriría el tormento de su propia muerte. Más la mía no sería física, sinó que poco a poco irías arrancando las capas de mi alma, una a una. Como ella, mi vida parecerería que iba a sucumbir. Pero una mañana salí del umbral; salí hacia el cielo abierto, con un viento frío, como mi corazón. Y me di cuenta de que mi alma no había muerto todavía. Comencé a caminar, triste y dolida, pensando en aquella mujer.
Mientras tú me perdías y ya sólo en tus sueños seguirías buscando esa verdad.

02:10 Anotado en Literatura , Poesía | Permalink | Comentarios (3) | Enviar a Email

10/03/2005

Cuadro sin nombre

Berenice
lo llama "Boceto de Amorosa Perspectiva"...


Me gustaría trepar por tu ventana antes del amanecer. Y con cuidado sacar de mi maleta todos tus dibujos y poesías. Los lanzaría hacia arriba, y despacio irían cayendo sobre tu cama, rozando el aire, mientras tú durmieses todavía, olvidándote del despertar que poco a poco asomaría en el umbral de tu conciencia. Me gustaría entonces verte todo cubierto de líneas sinuosas, hélices multicolores, zizgags oscurecidos por curvas de carmín; y tú no sabrías que lo que me ofreces es el cuadro verdadero de tu vida: los callados lapiceros en el estante, los pasteles y lienzos descansado en el armario... Y sólo tú, dueño de las sombras de tu vida, en el umbral del despertar más bello que nunca pudieras imaginar.

Tus ojos cerrados se unirían a los que abres bajo la montaña de un atardecer. Tus labios, en estado de quietud, se besarían con los que sonríen, aquellos que huelen a carbón. Y tus manos, como flores rosadas esperando el sol, cogerían sin saberlo las que están abiertas, las que cubren el sutil aleteo de una emoción...

Poco a poco despertarías, entre sábanas y papel, mientras yo te seguiría observando, apoyada en el dosel. Parpadearías, y algunas hojas también lo harían, mezclándose con tus pestañas, con tus dedos, con tu voz...

Me gustaría entonces ofrecerte un espejo para que vieses, a contraluz, tu propia obra desperdigada sobre la cama, sobre tu cuerpo y tu rostro tan sorprendido. Los cinco segundos inesperados se quedarían para siempre como la quintaesencia de tu alma. Y Junto a tí estaría, susurrándote que siguieses durmiendo.

Y con mi corazón te haría una almohada de plumas suaves, que serían cantos de amor. Y de nuevo dormirías, para siempre, mientras los caminos de la vida siguen heridos e hiriéndose, mientras los besos se transforman en miedo. Mi alma no deja de pensar en la posibilidad de hacer realidad este cuadro (¿tendría un nombre?) descrito tan al azar...
¿Quién sabe? Quizás algún día...

17:05 Anotado en Literatura , Poesía | Permalink | Comentarios (8) | Enviar a Email

06/03/2005

ALEJANDRÍA - Αλεξάνδρεια


Cae una lluvia fina, suave, temblorosa por momentos en esta tarde serena. Las hojas de las palmeras se mueven en un vaivén que tanto me recuerda a Alejandría...

Alejandria, la dama hermosa de atardeceres color ámbar, de lluvias nocturnas entre risas y cenas inesperadas. La lluvia en Alejandría parece que esté mojando nuestros deseos para que florezcan mejor. Las alegría se intensifica cuando el cielo acuoso comienza a dejarse caer. Nos preparamos para tomar té en el balcón y ver esa lluvia mística, mientras nos contamos aquellas anécdotas que se harán imperecederas con el momento de voces unidas a gotas de lluvia cayendo sobre nuestras manos. Abajo se oye venir a los mercaderes cubiertos con telas de lona, transportando cajas llenas de color. La lluvia cambia el panaroma en cada lugar de nuestro pequeño gran mundo. La lluvia en Haití, salvaje, intempestiva, profunda... no es la misma lluvia de Alejandría, tan femenina, tan llena de silencios quebrados. Mis oídos escuchan al pájaro cantar, quiza rezar, escondido en alguna rama confortable. Y los coches pasan, creando el único sonido que de ellos me atrae: sus neumáticos encharcados, creando un estado de paz no relativa para mí. La lluvia en Alejandría, la canción más hermosa...

"Alejandría, eres tan hermosa
que muchos dieron su vida por tí;
otros prefirieron mecerse en tu recuerdo
cuando sus párpados se quedaron sin voz.
Tu corazón late incesantemente
mientras dormitan los de la ciudad.
Y al hacerlo tu mar se va moviendo,
girando,
con la belleza de una bailarina.

Tus recuerdos están todos vivos;
tus sueños se repiten una y otra vez.
Ellos poseen la magia del Amor,
la que puede mover las horas con un simple suspirar.
Y es que los dioses nunca te arrancaron tal poder.

Al verte sonrío, nombrándote en silencio,
llenando mi alma de tu aroma,
de tus lágrimas de alegría.

Alejandría,
bien pudieras también llamarte la sonrisa de los dioses...
Y es que cada vez que te dejo
me llevo un trocito de tí
mientras tú te quedas con mi corazón entero."

23:40 Anotado en Literatura , Poesía | Permalink | Comentarios (5) | Enviar a Email

05/03/2005

Tarde


Me diste sobre la frente la brisa de tu mañana
y en la noche el aire de las estrellas frías que todo lo ven.
Sin embargo, era tarde, e incierto el sueño que florecía.
Eran tempranas las primaveras, mas tardío el verano ardiente.
Cuanto más calor me dabas,
más frío yo sentía,
más ajeno el horizonte estaba.
Ajeno, todo era ajeno.
Incluso tus dulces palabras.

Soñé, sí, pero no contigo.
La imagen susurraba un nombre
más no eras tú, amor. Amor sin nombre.
Y mi pecho crecía,
como la luna,
crecía,
llamándote desde mi ventana cerrada.

Y cuanto más me acuerdo de tí,
más lejano me pareces,
extraño encuentro,
extraño ser que bebió de mi mano
mis lágrimas de olivo.

01:10 Anotado en Literatura , Poesía | Permalink | Comentarios (3) | Enviar a Email

02/03/2005

El pozo de los deseos (recuerdos de adolescente)


Sentado sobre el borde de aquel pozo te ví venir.
Sonreías.
En el bolsillo derecho guardaba aquellas pequeñas notas que escribimos,
el recuerdo vivo de nuestros malentendidos, reconciliaciones,
dibujos hechos a lápiz de tu rostro,
la mirada perdida,
el quieto respirar que quizás se podía vislumbrar;
recortes de fotografías de una tarde en el café.

Mi bolsillo izquierdo guardaba otros papeles:
papeles en blanco, papeles de colores,
vacíos, esperando que una palabra, una frase los hiciera vivir.
Mis manos hurgaban, nerviosas, dentro de esos bolsillos,
mezclando palabras escritas, frases sin escribir.
Aquel sol de la tarde se reflejaba en tus cabellos
como antes de hacer el amor lo hacía sobre tus labios
el vino moscatel.

Me llamaron la atención tus pasos en suspenso;
que, como la estatua de la fuente, tu silencio sugiriese advertencias.
"¿Qué le ocurre?", pensé por lo bajo,
mientras de mis bolsillos hacía aparecer briznas de papel.
"El pozo de los deseos", me dije, "el pozo..."
Leyendas de enamorados, actos que otros ya hicieran en aquel mismo lugar,
alguna vez,
mientras el caballo les esperaba para volver.

Una nota lancé hacia la boca oscura,
donde el agua, allá abajo, mojaría nuestros versos.
Un papel vacío surgió de mi mano izquierda,
y ambos pedazos, tan diferentes, al fondo se precipitaron.

Sin embargo, tú seguías inmóvil,
y al volver mi rostro al pozo, comprendí:
No eran los deseos los que bajaban lentamente,
era mi propia vida, la que se ahogaba, la que se hundía;
eras tú, la luz de mi alma, y sin quererlo te había lanzado
a la oscuridad.

Desde entonces, no pienso más en aquéllo,
pienso en lo que no lancé, en tus cartas y dibujos,
recuerdos que no llegaron a perderse en la oscuridad;
que están guardados, para siempre, en otro pozo:
el pozo de mi propio corazón.


02:30 Anotado en Literatura , Poesía | Permalink | Comentarios (7) | Enviar a Email

01/03/2005

Quién


¿Quién me habla así?
¿Quién, bajo la embriaguez del estío arranca de mi mano flores que huelen a palabras?
Desearía no saberlo, para permanecer callada, para sentir el dulce aroma que se convierte en llanto y risa, en aquellos adagios que intentan recuperar el centro de algún sinsabor, de un momento de amor, de una fábula sin terminar. Por los caminos crecen y surcan estelas con las que jugar e hilvanar, hasta que la espiral gira por sí misma, hasta que el poema yace sobre la piel.
¿Quién debe ser el que une los sonidos y los transforma en miel? A pesar de vagar perdida entre signos de interrogación, me suspendo sobre tí, te doy mi corazón, entregándome sin temor hasta que tus sábanas cubren mi emoción, despacio, para hacerla dormir en tus brazos, Inspiración.

16:50 Anotado en Literatura , Poesía | Permalink | Comentarios (2) | Enviar a Email