11/04/2005
No olvides...

No dejes de cantar
tu dulce melodía...
de besos, sonrisas y palabras suaves.
No dejes que la primavera
se vuelva hielo
en los ecos de las voces que quebrantan
tantos anhelos.
El sabor de tus palabras de aliento,
el cariño de tus ojos ensombrecidos
por un hálito que se fué
con parte de tu corazón.
Ahora no tienes que pensar en eso.
No dejes que la bruma disipe
aquellos momentos que escucharon
los que te aman.
Padre del viento sobre la roca,
hijo del mar y de la historia
rota a veces
por lágrimas de amor.
No dejes de cantar aquella canción
tendida sobre la arena del tiempo.
No dejes de pensar
que nunca te fuiste.
Gaviota de amor,
tus deseos se cumplen,
anochece y seguimos vivos.
Nunca olvides el son de aquella canción
para que tus pasos se oigan siempre
por los caminos del amor.
tu dulce melodía...
de besos, sonrisas y palabras suaves.
No dejes que la primavera
se vuelva hielo
en los ecos de las voces que quebrantan
tantos anhelos.
El sabor de tus palabras de aliento,
el cariño de tus ojos ensombrecidos
por un hálito que se fué
con parte de tu corazón.
Ahora no tienes que pensar en eso.
No dejes que la bruma disipe
aquellos momentos que escucharon
los que te aman.
Padre del viento sobre la roca,
hijo del mar y de la historia
rota a veces
por lágrimas de amor.
No dejes de cantar aquella canción
tendida sobre la arena del tiempo.
No dejes de pensar
que nunca te fuiste.
Gaviota de amor,
tus deseos se cumplen,
anochece y seguimos vivos.
Nunca olvides el son de aquella canción
para que tus pasos se oigan siempre
por los caminos del amor.
01:30 Anotado en Poesía | Permalink | Comentarios (8) | Email esto | Tags: Poesía
06/04/2005
Recuerdo dormido

Por el pasillo oscuro y húmedo de piedras seculares
estabas tú,
tu séquito resguardado bajo una cueva antigua.
La gente caminaba despacio,
todos lo hacían,
todos se acercaban a tí, buscando estrechar tu mano.
Yo andaba un poco perdida,
sin saber adónde iba,
desconociendo que eras tú quien me esperabas.
Al verte, sentí que nada era nuevo para mí,
ya te conocía,
y me dispuse a tomar tu mano
para quedarme a tu lado.
Las gentes parecían ausentes,
mientras nosotros sabíamos el significado
de cuanto ocurría.
Vinisite a mi sueño,
o quizás yo vine al tuyo;
cartas que cruzaron el océano,
en un barco apacible, a través de serenas lineas de espuma,
como las que yo leía de tu mano escritas.
estabas tú,
tu séquito resguardado bajo una cueva antigua.
La gente caminaba despacio,
todos lo hacían,
todos se acercaban a tí, buscando estrechar tu mano.
Yo andaba un poco perdida,
sin saber adónde iba,
desconociendo que eras tú quien me esperabas.
Al verte, sentí que nada era nuevo para mí,
ya te conocía,
y me dispuse a tomar tu mano
para quedarme a tu lado.
Las gentes parecían ausentes,
mientras nosotros sabíamos el significado
de cuanto ocurría.
Vinisite a mi sueño,
o quizás yo vine al tuyo;
cartas que cruzaron el océano,
en un barco apacible, a través de serenas lineas de espuma,
como las que yo leía de tu mano escritas.

Ahora te vas por un camino de estrellas.
Y de repente, siento que mi alma se va también de viaje,
surcando cortinas naranjas,
surcando el oscuro pasillo
de una cueva oscura y mojada.
Donde una vez me hiciste sentir a tu lado;
donde una vez fui tu verdad
en un mundo irreal
Y de repente, siento que mi alma se va también de viaje,
surcando cortinas naranjas,
surcando el oscuro pasillo
de una cueva oscura y mojada.
Donde una vez me hiciste sentir a tu lado;
donde una vez fui tu verdad
en un mundo irreal
20:25 Anotado en Poesía | Permalink | Comentarios (7) | Email esto | Tags: Poesía
04/04/2005
Alba de primavera

Al alba de tu primavera
me diste fuego eterno.
Fuego que no quema sino que dormita encendido;
esa vela interior
arrullada por las voces que murmurabas en mi silencio.
Alba de primavera, eras alba,
y hoy eres el yantar de mi corazon.
Las musas te besan,
al igual que los angeles.
Te fuiste al alba
y nos dejaste el manantial de tus voces,
besos,
cantos,
Amor,
por los pasillos de nuestras almas.
Sendero hacia el inicio de los tiempos.
Te veo ya, velo protector
de la quintaesencia que no podemos imaginar
hasta volver a donde comenzo una vez
todo el misterio.
Besos y andares de patriarca,
al alba se encendio
tu verdadera luz.
Y un camino a seguir.
me diste fuego eterno.
Fuego que no quema sino que dormita encendido;
esa vela interior
arrullada por las voces que murmurabas en mi silencio.
Alba de primavera, eras alba,
y hoy eres el yantar de mi corazon.
Las musas te besan,
al igual que los angeles.
Te fuiste al alba
y nos dejaste el manantial de tus voces,
besos,
cantos,
Amor,
por los pasillos de nuestras almas.
Sendero hacia el inicio de los tiempos.
Te veo ya, velo protector
de la quintaesencia que no podemos imaginar
hasta volver a donde comenzo una vez
todo el misterio.
Besos y andares de patriarca,
al alba se encendio
tu verdadera luz.
Y un camino a seguir.
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