21/05/2005
El Jardín de la Luna

Se detuvo el viajero, cerrando su petaca:
Había oído un susurro.
Sin embargo, los insectos nocturnos estaban quietos,
la oscura lejanía, el puente que une las dos vidas
estaba quieto.
Las huellas del viajero, por la senda nunca antes recorrida
dejaban llantos de tristeza bajo el lodazal.
Estaba en un campo infecundo,
en aguas calladas,
estaba entre labios inertes de besos petrificados.
Mas allá, el horizonte se insinuaba como el final de una búsqueda.
El viajero no sabía si dejarse llevar
o si pararse a escuchar aquel latido,
aquel susurro lento que le conmovía.
Jugar en un jardín sin árboles a quienes cantar:
debe ser terrible jugar en el jardín de la luna;
debe ser terrible sentarse a pensar que no hay nada con qué jugar,
ni siquiera una sombra a la que esquivar,
ni boca para besar la piel suave,
la dulce brisa de un mundo cierto.
Esa voz...
esa voz seguía llamando al viajero,
inaudible por momentos, agitada de nuevo.
Hasta que despertó en otro mundo
y dejó detrás un jardín inerte,
de sueños inertes,
de vidas inertes,
para ir a trabajar a una oficina
donde cientos de manos pulsaban teclas y números
y un reloj
marcaba las horas, los minutos y segundos
del Jardín sin luna.
Vivo e hiriente,
donde los besos muerden,
los labios beben,
las voces gritan,
y los niños juegan con los árboles que caen
bajo mágicas palabas y grandes hazadas.
El viajero volvió por la noche a su vida inerte.
Sus sueños sin sentido
en el Jardín de la Luna
donde todo está callado
y la vida no existe.
Pero sabe, al menos,
que él, sí vive.
Había oído un susurro.
Sin embargo, los insectos nocturnos estaban quietos,
la oscura lejanía, el puente que une las dos vidas
estaba quieto.
Las huellas del viajero, por la senda nunca antes recorrida
dejaban llantos de tristeza bajo el lodazal.
Estaba en un campo infecundo,
en aguas calladas,
estaba entre labios inertes de besos petrificados.
Mas allá, el horizonte se insinuaba como el final de una búsqueda.
El viajero no sabía si dejarse llevar
o si pararse a escuchar aquel latido,
aquel susurro lento que le conmovía.
Jugar en un jardín sin árboles a quienes cantar:
debe ser terrible jugar en el jardín de la luna;
debe ser terrible sentarse a pensar que no hay nada con qué jugar,
ni siquiera una sombra a la que esquivar,
ni boca para besar la piel suave,
la dulce brisa de un mundo cierto.
Esa voz...
esa voz seguía llamando al viajero,
inaudible por momentos, agitada de nuevo.
Hasta que despertó en otro mundo
y dejó detrás un jardín inerte,
de sueños inertes,
de vidas inertes,
para ir a trabajar a una oficina
donde cientos de manos pulsaban teclas y números
y un reloj
marcaba las horas, los minutos y segundos
del Jardín sin luna.
Vivo e hiriente,
donde los besos muerden,
los labios beben,
las voces gritan,
y los niños juegan con los árboles que caen
bajo mágicas palabas y grandes hazadas.
El viajero volvió por la noche a su vida inerte.
Sus sueños sin sentido
en el Jardín de la Luna
donde todo está callado
y la vida no existe.
Pero sabe, al menos,
que él, sí vive.
02:20 Anotado en Poesía | Permalink | Comentarios (3) | Email esto | Tags: Poesía



Comentarios
extrañaba leerte
no sabria decir si valió la pena
no porque no me gustaba el texto (ya que si me gusto muchisimo)
sino simplemente porque extrañé leerte
espero estes bien
y la ausencia sea por exeso de cosas que hacer fuera de estas murallas
cariños
Anotado por: Carolina | 24/05/2005
Holaaaa...! Cómo me alegro de ver tu blog actualizado, y con dos bellos poemas. Pensé que lo habías abandonado para siempre, y era una pena perderse tus sensibles palabras.
Un beso.
Anotado por: __Berenice__ | 25/05/2005
me gustaron mucho tus escritos y tu forma de escribir se ve que eres muy culta y me da mucho gusto que hasi sea
ammmmmm
solo para felisitarte
y esperar que rayes mi metro
jeje
me gusta todo esto de la literatura escribo cosas parecidas ha las que tu escribes
y pues me gustaria que me dejaran interpretacion de mis frases
el metro es
www.metroflog.com/darky2k
bueno cuidate
y espero respuesta
Anotado por: jorge ramos | 11/10/2007
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