23/06/2005
Alegría

Se marchó dejándola en una cama deshecha por los sueños, donde cada pliegue significaba un episodio más de juegos de colores y miradas desconocidas, en una noche de luna cercana, más cercana de lo que nunca antes había estado...
Dejó una pequeña vela encendida, por si acaso el alba todavía no la alcanzaba en su despertar. Y lanzó algunas gotas de agua de jazmín sobre su almohada, por entre sus cabellos, para que el sueño la llevase por caminos hermosos en lugar de los que la conducían, cada mañana, a la ciénaga.
Se marchó dejándola al cuidado de un mundo que solo ella visitaba, mientras él se iba, como cada día, a vender carbón.
Los efluvios de jazmín la llevaron por nuevas sendas, donde las aves la rodeaban en su caminar incierto. Ella lanzaba deseos al aire, con su sonrisa de dicha que los sueños le ofrecían. Y mientras, aquellas aves los recogían, lanzándolos muy lejos, hasta que se perdían.
"¿...Y cómo sabré que han llegado ha ser escuchados?", preguntaba ella, mientras poco a poco sus ojos se movían de un lado a otro, comenzando a vislumbrar el camino de la ciénaga.
Y las aves le respondían: "Porque al despertar, seguirás soñando,
hilvanando las nubes,
Alegría".
Dejó una pequeña vela encendida, por si acaso el alba todavía no la alcanzaba en su despertar. Y lanzó algunas gotas de agua de jazmín sobre su almohada, por entre sus cabellos, para que el sueño la llevase por caminos hermosos en lugar de los que la conducían, cada mañana, a la ciénaga.
Se marchó dejándola al cuidado de un mundo que solo ella visitaba, mientras él se iba, como cada día, a vender carbón.
Los efluvios de jazmín la llevaron por nuevas sendas, donde las aves la rodeaban en su caminar incierto. Ella lanzaba deseos al aire, con su sonrisa de dicha que los sueños le ofrecían. Y mientras, aquellas aves los recogían, lanzándolos muy lejos, hasta que se perdían.
"¿...Y cómo sabré que han llegado ha ser escuchados?", preguntaba ella, mientras poco a poco sus ojos se movían de un lado a otro, comenzando a vislumbrar el camino de la ciénaga.
Y las aves le respondían: "Porque al despertar, seguirás soñando,
hilvanando las nubes,
Alegría".
00:40 Permalink | Comentarios (7) | Email esto | Tags: Literatura
07/06/2005
Cae...

por los caminos húmedos de bocas sedientas,
de deseos sin consumar,
de pensamientos solitarios,
una suave y fina lluvia,
un murmullo que el arpa,
custodiada por encima de nuestros anhelos,
suspira, tenuemente,
en el vaivén nocturno
de palabras mojadas y risas perdidas
por los adoquines.
Me estremezco al pensar que me miras,
resbalando por mis pestañas,
resurgiendo del olvido,
mezclándote con la lanza que mi alma agita;
uniéndote a los cantos de desesperanza.
Lluvia, adornada de plata,
resurrección de la esperanza,
embrujo de manantial.
Siempre busqué entre tus gotas de ámbar gris
el sonido del amor,
pero sólo lo logré encontrar
cuando llegaste a mojar
mi corazón.
Los sonidos de la noche
se tornan más inaudibles
bajo tu capa,
bajo la cristalina mirada
que es seducción para los enamorados.
Tiemblan, a lo lejos,
las bocas sedientas,
tiemblan de emoción,
las dudas sobre nuestras cabezas;
el canto indescriptible se hace brisa
y te veo frente a mí,
una sombra y una luz
una duda y una esperanza
un camino y un mañana.
Eso, lluvia, eres para mí,
esta noche con tu rauda visita
tan imprevista.
de deseos sin consumar,
de pensamientos solitarios,
una suave y fina lluvia,
un murmullo que el arpa,
custodiada por encima de nuestros anhelos,
suspira, tenuemente,
en el vaivén nocturno
de palabras mojadas y risas perdidas
por los adoquines.
Me estremezco al pensar que me miras,
resbalando por mis pestañas,
resurgiendo del olvido,
mezclándote con la lanza que mi alma agita;
uniéndote a los cantos de desesperanza.
Lluvia, adornada de plata,
resurrección de la esperanza,
embrujo de manantial.
Siempre busqué entre tus gotas de ámbar gris
el sonido del amor,
pero sólo lo logré encontrar
cuando llegaste a mojar
mi corazón.
Los sonidos de la noche
se tornan más inaudibles
bajo tu capa,
bajo la cristalina mirada
que es seducción para los enamorados.
Tiemblan, a lo lejos,
las bocas sedientas,
tiemblan de emoción,
las dudas sobre nuestras cabezas;
el canto indescriptible se hace brisa
y te veo frente a mí,
una sombra y una luz
una duda y una esperanza
un camino y un mañana.
Eso, lluvia, eres para mí,
esta noche con tu rauda visita
tan imprevista.
00:20 Permalink | Comentarios (6) | Email esto | Tags: Poesía
01/06/2005
Lienzo

El lienzo se ha terminado
¿Qué mas da que las aguas no quieran ya volver
a su cauce,
lechoso y dulce, donde la miel se une y todo sabe a vino de amor?
¿Qué importa que el artista haya perdido la razón?
¿O que las noches vayan matando su corazón?
Nada importa ya. La suerte está echada en los labios del prínicipe
de la imaginación.
Es tarde para volver.
La sirena no volverá a nadar nunca más.
Y nuestras almas sucumbirán ante la perfección
del mundo
de la imaginación.
La perfección de lo real,
tan aburrida,
no tiene comparación.
¿Qué mas da que las aguas no quieran ya volver
a su cauce,
lechoso y dulce, donde la miel se une y todo sabe a vino de amor?
¿Qué importa que el artista haya perdido la razón?
¿O que las noches vayan matando su corazón?
Nada importa ya. La suerte está echada en los labios del prínicipe
de la imaginación.
Es tarde para volver.
La sirena no volverá a nadar nunca más.
Y nuestras almas sucumbirán ante la perfección
del mundo
de la imaginación.
La perfección de lo real,
tan aburrida,
no tiene comparación.
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