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24/08/2005

Camino

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Cien mundos acariciban la arena,
y los cien mundos, embelesados,
transportaron tibia luz de ámbar
al lecho de mi alma...
Suave contacto que, tras penoso viaje,
se volvió a encontrar con los cielos,
mientras la noche cerrada dejaba caer,
como briznas de amor
un océano.
Mil mundos se encaminaron entonces,
mil mundos bajo el velo del alma,
cuarenta ladrones sedientos
intentaban arrancarla,
rasgar la seda cubriente,
rasgarla con duras palabras...
Y caminé.
Caminé contra el viento,
recogiendo la arena vidriosa
en mis labios sedientos,
mientras me seguían voces,
brazos,
lamentos,
agarrándose a mis vestiduras,
aferrándose a mi olvido.
Caminé con paso lento, seguro,
mientras el polvo del desierto
envolvía los pies del caminante
en el vendaval de lo incierto.
La vida se encontró con la muerte
y un segundo se transformó en un círculo,
inacabable,
donde el sol bebe de la mano,
donde la luna tañe el sonido escondido
de la eternidad.
Así fue uno de mis viajes,
sobre las aguas primordiales,
sobre la seca morada,
donde el agua se atesora,
donde el silencio es el más bello sonido,
y la vacuidad un océano. 

00:30 Anotado en Poesía | Permalink | Enviar a Email

Comentarios

muy bello este poema me declaro tu admirador
saludos

Anotado por: claudio erazo | 24/08/2005

Precioso Poema ... como siempre me cantas al corazon, y embelsas mis sentidos...

Love,

Carlos

Anotado por: Carlos S. | 24/08/2005

Precioso poema, y ese viaje donde el silencio es mas bello que el sonido es una maravilla.


Besos.

Anotado por: Miguelon | 28/08/2005

Tiene mucha fuerza, pero también guarda algo de tristeza y hasta desesperación! Te felicito por combinar todos esos sentimientos y traerlos magistralmente a la vida a través de las letras que expresan luz.

Saludos

Enrique

Anotado por: Enrique | 13/12/2005

Muchas Gracias por tu comentario, Enrique.

Anotado por: persephone | 14/12/2005

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