13/10/2009

Ausente

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Le cantas a tu desesperanza
una canción tierna de alabanza.
No gritas en el vacío de la noche
mi nombre,
como de costumbre.
Enciendes tu cigarrillo,
esperando el momento
en que, por fin,
mi imagen venga a ti.

Y siento desde dentro
un sufrimiento lento;
siento que llega el alba
y mis párpados todavía están sedientos,
sedientos por alcanzarte
esa estrella
que en el cielo vimos al mismo tiempo.

Te limitas a divagar,
a soñar,
a auscultar sombras difusas,
mientras yo te envío rauda,
intermitente,
todo el caudal de la sabiduría.

26/11/2007

Comme autrefois

La tarde avanza despacio,
mientras el aire devuelve la tranquilidad esperada.
Tibios surcos de historia olvidada
regresan a la vida,
y en la vida misma
se engrandecen
bajo la estampa de una figura,
que como cada tarde,
aparece por el callejón oscuro
del barrio antiguo.


Al parecer, el tiempo viajó y se detuvo en el presente.
La figura me trae el pasado vivo, con latidos que emanan
de su aire tranquilo, magnánimo,
como si no se hubiese dado cuenta
de que la callejuela es en verdad un túnel
que cada tarde atraviesa a paso lento
hasta llegar al café,
donde se sienta, con su sombrero y cigarrillo,
su periódico de fechas inciertas,
y se toma un vaso de fresca agua mineral.
Sorbo a sorbo, va leyendo la figura con barba
perfectamente delineada.
Las piernas cruzadas, la mirada tranquila,
sus ojos repasan líneas de casos y cosas
que le resultan curiosas,
pues su rostro refleja esa calma, esa sonrisa
propìa de aquellos que ya vivieron lo que muchos todavía sueñan.
El hombre se queda un buen rato, de vez en cuando levanta la vista del ocre periódico y observa con complacencia a los transeuntes,
con una mirada lejana pero cálida al tiempo.
Y yo lo observo a él, y sin darme cuenta me vienen a la cabeza algunos pasajes de José María de Pereda, de Armando Palacio Valdés. Nombres nobles que aparecen en libros de antaño, hombres que tuvieron su momento,
imperdurable.

Y me pregunto si el pasado vuelve a visitarme,
si es posible que haya hombres así,
tan vetustos, apasionados, amantes de un siglo particular que lo hacen suyo.
Al cabo se levanta, dejando unas monedas que adivino contienen propina para el diligente camarero, y comienza a caminar de nuevo, a paso lento, hasta perderse en la oscuridad de la calle que lo trajo a mí.

Vuelve, desconocido, mañana.
Y tráeme de nuevo el perfume de antaño.
Vuelve a traerme la imagen de un recuerdo,
el recuerdo de un sueño,
la frase perdida de un libro añejo.
Vuelve, como antes venías
a este mismo café,
hace unos cien años....

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09/03/2007

Paradoja

 

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(Me siento perdida entre gritos aún no expresados, pero presentidos,

 entre el gentío invisible que cruza las carreteras olvidadas del pasado,

aquellos rostros que nunca observé, pero que entraron en mi ventana

al enigma de mi interior.)

 

Espejos que cruzan desatinos y riscos que dejan caer piedras de nieve...

 

Y allá abajo estás tú, el cielo que cayó, 

que se hundió,

 por mucho que mis agrietadas manos quisieran sostener.

 

El hoyo fue profundo, y los ríos susurraron en vez de cantar 

como lo hacían en las claras mañanas.

Y luego se quedaron mudos, como el ángel que no puede socorrer

aunque lo intenta,

porque aún es joven para tanta sabiduría y entrega sin miedo.

 

Bajé a ese hueco que el cielo dejó,

lo bajé sin prisa,

y entre el caos , entre la muchedumbre incrédula y doliente,

me crucé con cosas inexplicables, maravillosas.

 

Si, ahí en el hueco de la tierra, el cielo había caído.

 

Y las estrellas cuajaban los surcos agrietados, los caminos polvorientos

por entre los túneles de la duda.

Un manto de luz se había caído abajo.

 

Qué hermoso fué vivir tal paradoja.

Que vivificante sentir el frío helado en la caliente herida.

 

Y cogí ese manto,

Y con él envolví mi corazón, y subí deslizándome hacia arriba,

una forma inaudita,

límpida

y sincera.

 

Y ahora te hablo,

mi querido recuerdo, tan triste y lloroso como un niño.

 

Te llamo en la distancia,

porque te amo,

pero en la distancia me entrego a tí, día tras día, 

sin pena ni dolor,

con el fulgor de las estrellas aquellas

que una noche se deslizaron por tu camino,

del cual nunca pudiste ya más salir.

 

Un beso. 

13:54 Anotado en Poesía | Permalink | Comentarios (2) | Email esto

09/09/2005

Prisión

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La sonrisa se dibuja en los ojos que murmuran,
como las venas del viento indomable,
envolviendo los riscos de mi corazón.
Allí, secretamente, se mecen los vestigios de lágrimas inhumadas,
de palabras olvidadas,
mientras cristalinos surcos de inocencia
despiertan al nuevo sol.
Cuánta prisión esconde al alma dormida,
en increíbles pasadizos que resultan huecos, vacíos,
al estar llenos de dolor.
Y sin embargo,
el lazo que aisla las almas sedientas
se desliza en mis dedos como seda de besos de amor.
La llave se mueve, se retuerce,
y deja pasar este corazón que se alza,
inconmensurable,
al altar del esplendor libre,
del grito libre,
de la risa libre ....
 
Finalmente el alma despertó.
 
Acerca tus labios a los míos,
pero vuela junto a mí.
Desatiende las llamadas que te envían
a ese lugar
donde el mundo no tiene llaves
para abrir el misterio,
como lo haces tú.

 

 

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24/08/2005

Camino

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Cien mundos acariciban la arena,
y los cien mundos, embelesados,
transportaron tibia luz de ámbar
al lecho de mi alma...
Suave contacto que, tras penoso viaje,
se volvió a encontrar con los cielos,
mientras la noche cerrada dejaba caer,
como briznas de amor
un océano.
Mil mundos se encaminaron entonces,
mil mundos bajo el velo del alma,
cuarenta ladrones sedientos
intentaban arrancarla,
rasgar la seda cubriente,
rasgarla con duras palabras...
Y caminé.
Caminé contra el viento,
recogiendo la arena vidriosa
en mis labios sedientos,
mientras me seguían voces,
brazos,
lamentos,
agarrándose a mis vestiduras,
aferrándose a mi olvido.
Caminé con paso lento, seguro,
mientras el polvo del desierto
envolvía los pies del caminante
en el vendaval de lo incierto.
La vida se encontró con la muerte
y un segundo se transformó en un círculo,
inacabable,
donde el sol bebe de la mano,
donde la luna tañe el sonido escondido
de la eternidad.
Así fue uno de mis viajes,
sobre las aguas primordiales,
sobre la seca morada,
donde el agua se atesora,
donde el silencio es el más bello sonido,
y la vacuidad un océano. 

00:30 Anotado en Poesía | Permalink | Comentarios (5) | Email esto | Tags: Poesía

23/08/2005

Naufragio

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Mi barca zozobró.
Mi barquita de nuez.
Salí a cantar a la noche,
canciones de dolor,
y el viento no se paró a pensar;
y latía con mi misma desazón;
trajo los rugidos cegadores,
las brisas locas de amor,
envueltas en dos corazones.
Me aventuré al caos,
en mi barquita de nuez,
mientras las ráfagas tempestuosas
rasgaban las velas
de mi barquita de nuez.
Al viento me entregué,
con mi canción eterna
y las lágrimas eran mar,
amargas cadencias
sacudidas por el vendaval.
Y sola, me vi zozobrar,
y sola, comencé a rezar.
Y la oscuridad del agua,
del cielo,
del viento,
de las tristes melodias
que mi voz cantaba,
me trajeron a un marinero
en alta mar.
Marinero, que con brazos fuertes
sujetó  el mástil de mi quebrada vida,
unos brazos que, iluminados por los destellos  de los truenos,
brillaban, mojados por la espuma de plata.
Yo sí lo ví salvarme,
Yo sí lo ví fuerte,
lo vi amarme
mientras mi barquita de nuez,
donde sólo cabe un guisante,
se hundía como mil perlas,
como mil estrellas,
como cuernos de elefante:
el peso de mis dudas,
condensadas todas ellas
en una simple barquita de nuez.
Fué la vez primera,
el amor primero,
el corazón limpio,
ese marinero.
Y al llegar a tierra
ya no estaba,
y tan solo me di cuenta
de que tú me esperabas,
diciéndome que la vida
sólo se vive una vez
mientras yo le decía adios para siempre,
adios para siempre,
a mi triste barquita de nuez. 

07/08/2005

Sentir

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Vienen

las heladas a mi mente,

la pasión por los cedros

almibarados de escarcha,

las últimas frases tan cálidas

a la luz del fuego.

Vienen los astros,

fríos, estáticos,

mientras la nieve cae

resbalando por las ventanas.

Y las risas, al mirarlas,

dan calor a las almas,

llegando sus ecos

a esta nostalgia,

donde el cielo abrasador

me trael un frío dentro,

como si estuviera dormida,

por siempre,

en mis recuerdos.

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04/08/2005

Regreso

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Vienes, por el largo camino de mi recuerdo, vienes de nuevo,

despertando los sueños que tú hilvanaste,

ahuyentando resquicios de saber, de placer...

De nuevo te acercas despacio, en la sombra de mis versos,

anotando un beso en mi mano, cálida voz de amable gesto,

enturbiando mi soledad,

cayendo en mi abismo.

 

Vienes, como viniste a mi mirada hace ya tantos siglos.

Se veían caer de tus manos las huellas de otras voces,

caían, caían como estrellas fulgurantes

a las que nadie reclama

pues su brillo se acobarda ante el alba suave

de una mañana.

 

Al brindar contigo los ecos de nuestro misterioso sino,

comencé a caer, primero en tus manos,

y luego en mi propio destino, sin los lazos de tus lazos,

sin saber si

algún día,

una paloma se acercaría de nuevo a mí

con tus misivas.

 

Cae la noche, lluvia que acaricia mis lágrimas,

y tú sabes que te estoy leyendo,

que te estoy sintiendo,

mientras mi corazón se mece

en el vacío.

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02/08/2005

Presagio

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Sé que me llamarás a gritos, a pesar de ser únicamente yo quien pueda escucharte. Allá en el horizonte las aguas hizarán su mano, como para atraer a esta pobre alma al sino doloroso de una corta vida. Sé que, a pesar de todo, llegaré hasta tí, que mi mano se soltará de quien me ama, sin que se de cuenta; que andaré hasta no saber porqué lo hago, cuando ya sea tarde para reflexionar.
Sé que, cuando tu mano me robe la posibilidad de volver, cuando me engulla el destierro precipitado, mi alma dejará de soñar
para contemplar
el hilo suave que, como amarra de barco, me arrastrará hacia arriba,
aunque yo apenas me de cuenta.
Sé que una mano invisible empujará este cuerpo hacia el aire, con la fuerza y rapidez de una madre al salvar al niño
del peligro inexorable.
Al sentir esa mano, desaparecerás.
Y una mano diferente ocupará tu lugar, perdida entre rocas de suave sal, mirando y buscando
alguna huella en el mar.
Sé que cambiará mi mundo, o que el mundo me cambiará.
Y la vida será la muerte, y la muerte la vida,
y no temeré los designios que la razón desconoce,
y que tanto tienen de felicidad.

19:25 Anotado en Poesía | Permalink | Comentarios (7) | Email esto | Tags: Poesía

01/06/2005

Lienzo

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El lienzo se ha terminado
¿Qué mas da que las aguas no quieran ya volver
a su cauce,
lechoso y dulce, donde la miel se une y todo sabe a vino de amor?

¿Qué importa que el artista haya perdido la razón?

¿O que las noches vayan matando su corazón?

Nada importa ya. La suerte está echada en los labios del prínicipe
de la imaginación.

Es tarde para volver.
La sirena no volverá a nadar nunca más.

Y nuestras almas sucumbirán ante la perfección
del mundo
de la imaginación.

La perfección de lo real,
tan aburrida,
no tiene comparación.

01:05 Anotado en Poesía | Permalink | Comentarios (2) | Email esto | Tags: Poesía

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